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La
peculiaridad principal de esta cueva y que la hace una de las más
originales del mundo es precisamente el cúmulo de pequeños
elementos geológicos, singulares y únicos que difieren
por completo de las típicas estalagtitas y estalagmitas que
conocemos.
Debemos
remontarnos a unos 200 millones de años para conseguir entender
el origen de esta maravilla. En aquella época, el espacio
donde se encuentran hoy las cuevas, pertenecía a un espacio
marino. Por aquel entonces, las algas allí existentes formaron
en la superficie de la costa, una serie de estructuras coralinas.
Con
el paso de los años, la orogénesis alpina elevó
estos terrenos a los altos nives que hoy ocupan.
En
los últimos 40 millones de años, han sido las aguas
las que se han encargado del resto; éstas han ido filtrándose
y disolviendo la caliza, dando origen a otras nuevas estalagtitas
tanto en el techo como en las paredes laterales. Estas últimas
se mezclan a veces por todas partes con las de origen orgánico
que se formaron en un principio, dando como resultado un espectacular
paisaje que convierte a la Cueva de LLamazares en un centro de interés
geológico y turístico diferente al resto de las cuevas
del país y única en toda Europa.
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